Desterrada de tierras aztecas a ¿suelos europeos?, ¿a los enigmáticos aires asiáticos?, ¿a gélidos climas nórdicos? o aún peor, ¿se hallará inmersa en la vida agitada y peligrosa de oriente medio?. No lo sé. Sin certeza, la precisión se queda como un vocablo vago, una palabra irregular. Sin sentido. Pronto la memoria se deshace sólo con el intento de sincronizar la imagen de la madre de todas la musas con algún lugar...¿lejos?, ¿cerca?, ¿místico?, ¿mágico...¿o infernal?. El ejercicio es infructuoso. Tan fresca e impoluta, decidida, siempre, con temple de acero, con una mirada desafiante ¿andará dando el rol por las históricas callejuelas de Lisboa o estará sentada en algún lugar en Porto admirando el apacible mar lucitano? ¿Habrá conocido a un rico magnate inglés y en consecuencia lleva una vida refinada, de alcurnia? ¿Desayuna al pie de la campiña londinense o quizá esté sentada con su nueva conquista en una platea de l...